4 de agosto de 2005

La camisa negra

Un día me dijiste, que no debía ver las cosas de manera tan negativa, que el mundo era algo bello y que ojalá algún día pudiera verlo así.

Estar metida en un pozo lleno de lodo, es duro, pero si alguien te saca un poco de él, y sin motivo ni razón te vuelve a soltar, es peor aún, prefiero estar sola a que jueguen conmigo.

Nunca he confiado demasiado en la gente, es una mera protección para que nadie me haga daño, soy demasiado sensible, confié en ti, y de la noche a la mañana has desaparecido sin dar explicaciones, esta falta de noticias me duele, no conozco la causa ni el motivo, hubiera preferido que alto y claro me hubieras mandado a freir espárragos y reafirma mi teoría de que odio este mundo, yo no estoy hecha para él y no él no está hecho para mi.

Pienso en las muchisimas cosas que nos dijimos, y de un plumazo parece que lo has olvidado todo, yo nunca hablo por hablar, no miento, pensé que tu tampoco, y veo que me he equivocado.

Querías ayudarme y al final me has hundido más todavía, gracias por el detalle.

Que maldita, mala suerte la mía, que aquel día te encontré...

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