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9 de junio de 2007

Chicas en problemas

Lo tienen todo para ganar. Son jóvenes, ricas y exitosas, pero hacen lo posible para pasarlo mal: adicciones, problemas con la justicia, escándalos e internaciones. ¿Por qué siempre están metidas en tantos líos?

Desde que Hollywood es Hollywood se sabe que donde hay estrellas hay escándalos. Hubo un tiempo en que el hecho de que Ingrid Bergman se enamorara y tuviera un hijo con un hombre que no era su marido, aunque se tratara del respetado director Roberto Rosellini, era tan grave como que Marilyn Monroe posara desnuda para un catálogo o que Elizabeth Taylor provocara la separación de la dulce pareja que formaba su amiga Debbie Reynolds con el cantante Eddie Fisher. Pero nada, ni siquiera la prehistoria de Madonna cantando sobre virginidades perdidas, embarazos no deseados y fotos eróticas, les llega a los talones a las conductas escandalosas que protagonizan las bellas, ricas y jóvenes habitantes de la cima de la celebridad hollywoodense.

Es que antes, en muchos casos, las actitudes por las que esas famosas eran miradas con desdén por el mismo público que minutos antes las adoraba, no pasaban de indiscreciones de alcoba y caprichos de niñas mimadas. Ahora, las locuras de estas chicas ricas con tristeza se transforman en casos policiales, encarcelamientos e internaciones varias.

¿Qué es lo que les sucede a Britney Spears, Lindsay Lohan, Paris Hilton, Nicole Richie y Misha Barton, por citar a las figuritas más repetidas de las revistas y programas de TV dedicadas a... ellas? ¿Por qué si todas son famosas, lindas, millonarias y exitosas hoy se habla más de sus problemas con la ley, las drogas y el alcohol que de su talento o de sus trabajos ? La primera respuesta, la más simple y evidente, es que hablar del brote de locura de Spears, las adicciones de Lohan, el encarcelamiento de Hilton, el cuerpo en permanente estado de reducción de Ritchie y los desmayos de Barton venden revistas. Muchas revistas. Pero lo cierto es que, más allá del muchas veces reprensible trabajo de los paparazzi, los medios no inventan las andanzas de estas jóvenes mujeres, aunque sean responsables de difundirlas ad náuseam.

Entonces, ¿cuál es la razón de que en la misma semana la ex pelirroja Lohan y la rubia Paris fueran acusadas y arrestadas por conducir bajo los efectos del alcohol, que la bonita Misha Barton, una de las jóvenes actrices más prometedoras de la industria, fuera internada por mezclar alcohol con alguna sustancia prohibida?

Según Robert Thompson, especialista en cultura popular de la Universidad de Syracuse, las estrellas "son el centro de atención, disponen de importantes recursos financieros y tienen la costumbre de ver todos sus deseos cumplidos [...] ellas pierden el sentido de la realidad". Y Los Angeles es esa tierra de fantasía en la que estas chicas se sienten con derecho a obtenerlo todo. O al menos, a probar todos los límites sin importar las consecuencias.

Así, la heredera de la cadena de hoteles Hilton pasó tres días en la cárcel de la que fue trasladada a su casa, dónde debía permanecer los siguientes 40 días de su condena. Allí, la reina de la moda iba a tener que usar un accesorio que no lleva marca de diseñador: una tobillera de seguimiento electrónico que sirve para controlar que no se viole el arresto domiciliario. Paris iba a acceder a este beneficio por sufrir una enfermedad que no fue especificada por la policía. Pero ayer cambió todo y la Justicia volvió a despacharla a prisión.

La rubia Hilton, que ante el juez pidió perdón y juró que su descuido -además de conducir alcoholizada fue detenida por tener su licencia de conductora caducada-, había sido sin malas intenciones, es desde su adolescencia la reina de las noches fiesteras de Hollywood. Un puesto que en los últimos dos años le pelea Lohan, internada en la clínica Promises de Malibú después de perder el control de su coche en una de tantas noches cerca de los bares y lejos de su casa. Para evitar ir a la cárcel y tener que explicar la cocaína que la policía encontró en su coche, la protagonista de Juego de gemelas -film que a los doce años la transformó en la ídola de millones de preadolescentes alrededor del mundo-, ingresó en un sanatorio por segunda vez en tres meses.

La fiesta interminable

"Estará muerta en dos años". "Andate de Hollywood y buscá ayuda". Estos son apenas dos de los muchos mensajes que pululan en la Red cuando se busca información sobre Lohan. Entre el odio y la preocupación, muchos de los navegantes cibernéticos reflejan lo que ocurre en escuelas y casas dónde nenas de menos de 10 años toman como modelo a estas chicas malas. Una encuesta reciente de la revista Newsweek dio como resultado que el 77 por ciento de los norteamericanos creen que Britney, Paris y Lindsay tienen demasiada influencia en la infancia de esas niñas. Y peor ejemplo no podrían ser. Hilton, Lohan y Spears no terminaron sus estudios secundarios y esa falta de educación formal es, para algunos, una de las razones de su descontrol.

Otro motivo sería la escasa guía que reciben de sus mayores. Mientras Lohan salía literalmente a los tropezones de cuanto festejo se organizara en Hollywood, su papá terminaba su condena por conducir borracho y agresiones varias y su mamá, Dina, era tentada para realizar un reality show en el que se ocuparía de convertir en estrellas a sus dos hijos menores de once y catorce años. Lo que se dice una familia muy normal.

Claro que, más allá de la pasmosa falta de límites con que se criaron estas chicas y de sus repetidas infracciones a la ley, muchos creen que las autoridades están siendo demasiado duras con ellas.

"Los jueces y la policía en Estados Unidos parecen menos dispuestos a perdonar a las estrellas, por temor a parecer como los defensores de un sistema con dos balanzas. Incluso creo que algunos son más duros con los famosos", aseguró el académico Thompson. Puede que tenga razón y puede también que muchas figuras de autoridad estén cansadas de la falta de respeto que suele marcar cada una de las apariciones de las jóvenes celebridades. Ritchie, por ejemplo, se transformó hace poco en la enemiga pública número uno cuando se conoció una invitación que envió a sus amigos para la fiesta del día en que se recuerda en los Estados Unidos a los soldados caídos en las guerras. Allí decía no saber qué se festejaba y recomendaba hacer ayuno antes de ir a su casa porque pondría una balanza en la puerta para controlar el peso de sus invitados. Nicole dijo que era una broma, pero nadie se rió.

"En la fiesta -dice el sociólogo Mario Margulis en su texto La cultura de la noche siguiendo al pensador ruso Mijail Bajtín- la gente oficia su propio festejo, se libera de los poderes habituales, de la dominación cotidiana, mediante la risa, el grotesco, la máscara. La risa es el gran instrumento de liberación, el humor, la burla, el insulto y la ridiculización de los poderosos, y ello es sólo posible en la fiesta, en el espacio y tiempo acotados en que es lícito invertir las condiciones habituales de existencia. La fiesta se realiza a través de estas oposiciones, de este situarse en un plano antagónico, activando lo opuesto de lo habitual opresivo". Tal vez estas jóvenes mujeres busquen revertir por medio de la fiesta nocturna permanente aquello a lo que son sometidas durante el día. Ganan millones, pero al mismo tiempo hay un nutrido grupo de gente a su alrededor, familiares o no, que dependen económicamente de ellas.

A diferencia de sus pares etarios, no se sienten presas de empleos mal remunerados o de jefes poco estimulantes sino que son ellas mismas las que llevan adelante su propia pyme que no vende otra cosa que su vida. Demasiada responsabilidad para estas jóvenes adultas que para engrosar su bolsa de dinero y popularidad dejan la adolescencia demasiado rápido. Y tal vez con sus escapadas nocturnas intenten recuperarla. Cuando cae la noche se permiten todo la despreocupación y la irresponsabilidad que no pueden practicar durante el día.

"Me preocupo por estas chicas jóvenes de 15, 18 o veinte años que se transforman en millonarias y en personas influyentes en el transcurso de un año. Es demasiado poder para que lo maneje una nena de esa edad", dijo el veterano actor William H. Macy cuando se le consultó por la mala conducta de Lohan hace unos meses. Lástima que cuando le llegó este llamado de atención, la inquieta Lindsay justo se había ido a bailar.

Por Natalia Trzenko
De la Redacción de LA NACION

Paris Hilton vuelve a prisión entre lágrimas y polémica legal.

La decisión llegó hoy entre lágrimas, gritos, órdenes y contraórdenes en una saga supuestamente legal pero seguida atentamente por los "papparazzi" y la prensa del corazón.
EFE

Los Ángeles (EEUU), 8 de junio.- Por segunda vez en una semana, Paris Hilton, la joven heredera de la cadena hotelera que lleva su apellido, tiene que regresar a prisión.

La decisión llegó hoy entre lágrimas, gritos, órdenes y contraórdenes en una saga supuestamente legal pero seguida atentamente por los "papparazzi" y la prensa del corazón.

A Hilton pertenecen los gritos y las lágrimas derramadas cuando escuchó al juez Michael T. Sauer repetir la orden dada en mayo de que la protagonista de "The Simple Life" cumpla condena en prisión.

Mucho más llevada por la emoción que la primera vez que escuchó su condena, Hilton, de 26 años, gritó "¡mamá, mamá! ¡No hay derecho!" al escuchar esta decisión.

Su vuelta a prisión llega tras pasar una noche en su mansión de estilo mediterráneo en Los Ángeles donde el "sheriff" del condado, Lee Baca, decidió que podía trasladarse para continuar su condena en arresto domiciliario con una tobillera electrónica que controlara sus movimientos.

Baca tomó esta decisión la madrugada del jueves tras consultar con médicos y abogados sobre una dolencia médica de la joven sin determinar y que, según los medios de comunicación, se trata de una crisis nerviosa.

Sin embargo, el fiscal Rocky Delgadillo presentó anoche una petición para determinar si el sheriff del condado de Los Ángeles actuó en desacato "al poner en libertad a la señorita Hilton" y exigió que se la mantenga bajo custodia, dijo una fuente judicial.

Mientras estos asuntos de competencia y desacato se aclaran, la que tuvo que comparecer ante Sauer para explicar su dolencia médica fue Hilton y la decisión fue devolverla a la cárcel.

Su regreso al centro penitenciario de mujeres Century Regional, a unos 20 kilómetros del corazón de Los Ángeles, incluye nuevas dudas, dado que la orden de Sauer tan sólo especifica por "el resto de su condena" sin determinar los días que le quedan por cumplir.

Según la sentencia inicial, Hilton fue condenada a 45 días de prisión por violar los términos de la libertad provisional impuesta tras conducir bajo los efectos del alcohol el pasado septiembre.

Entre los términos de su libertad provisional estaba la suspensión de su licencia de conducir, un detalle al que Hilton hizo durante meses oídos sordos a pesar de recibir el alto en tres ocasiones y que finalmente la llevó ante Sauer, quien decidió su condena a 45 días de prisión.

Baca redujo esta sentencia posteriormente a 23 días por buen comportamiento, de los cuales el jueves dio cinco por cumplidos tras su ingreso en el centro penitenciario el domingo.

Pero una vez en arresto domiciliario, Baca decidió que allí cumpliría la condena inicial de 45 días, descontados los ya servidos

Por el momento no existe una confirmación oficial sobre el número de días que le quedan a Hilton por delante en la cárcel de mujeres donde volverá a la unidad de cuidados especiales dedicada a este tipo de reclusas con notoriedad pública.

Lo que sí queda más que claro en esta nueva saga en la vida de Paris Hilton es el interés demostrado por la prensa del corazón, dispuesta a hacer de la heredera la víctima o la culpable de todas esas idas y venidas.

El circo informativo que rodeó tanto su entrada en prisión como su salida o su presencia hoy en los tribunales alcanzó proporciones similares a otros escándalos legales vividos en California como el juicio contra O.J.Simpson o contra Michael Jackson.

Las cámaras intentaron seguir cada segundo en la breve vida de Hilton fuera de prisión y el precio de sus posibles fotos entre rejas se cotizan supuestamente a medio millón de dólares.

Incluso así, Hilton y la policía hicieron un buen trabajo a la hora de eludir a los fotógrafos, tarea que parecía imposible a juzgar por la presencia a cientos de curiosos y periodistas por igual.

De la misma forma que la "chica mala" de Hollywood ingresó el domingo en prisión por sorpresa, tras pasearse por la alfombra roja de una entrega de premios, hoy las cámaras consiguieron poco más que unas imágenes borrosas y lejanas de una Hilton llorosa vestida con un jersey largo, esposada y escoltada.

7 de junio de 2007

Paris Hilton sale de la cárcel por "motivos de salud"

ARANCHA SERRANO. 07.06.2007 - 17:18h

Paris Hilton posa para su ficha policial. La rica heredera del imperio hotelero sólo ha tenido que pasar tres días entre rejas, de los veintitrés previstos por su condena.

En su lugar, tendrá que cumplir 40 días de arresto domiciliario.
Su psiquiatra y su abogado la visitaron ayer.
Lloraba por las noches y no le gustaba la comida.

La siempre glamurosa París Hilton luce ahora un complemento que no es posible adquirir en Gucci, Dolce&Gabbana o Versace: una tobillera monitorizada de la policía. Ésta permitirá a los agentes del orden vigilar los pasos de la ex-convicta durante el arresto domiciliario de 40 días que sustituye a su tan temido paso por la cárcel.

Su condena, que ha tenido lugar en el centro penitenciario Century Regional Detention Facility de Los Ángeles, finalmente se ha visto reducida a tres días, del total de veintitrés que debía cumplir. Esta decisión se debe a "razones de salud", según ha informado la policía.

"Tras unas intensivas consultas con el personal médico hemos tomado la decisión de reasignar a la presa", ha anunciado Steve Whitmore, en nombre de la oficina del sheriff de Los Ángeles.



Parece sucia, no está maquillada y su pelo está enredado. Ha llorado durante las dos primeras noches
Todo indica que esas "razones de salud" que la han devuelto a su mansión de Beverly Hills están relacionadas con la visita que el doctor Charles Sophy, prestigioso psiquiatra que ha tratado a la rica heredera durante los últimos ocho meses, hizo a ésta el pasado miércoles, junto con el abogado de ésta, Richard Hutton.


Y es que los primeros días de Paris Hilton entre rejas han sido una pesadilla. "Parece sucia, no está maquillada y su pelo está enredado. Ha llorado durante las dos primeras noches" relataba una fuente a la revista People . Al igual que el resto de las reclusas, Paris solo podía recibir visitas de familiares y amigos los fines de semana.

Según cuenta su abogado, lo más duro para ella ha sido pasar veintitrés horas al día sola, encerrada en su celda. La comida tampoco ha sido de su agrado. Por poner un ejemplo, el menú de su primer día en la cárcel consistió en alubias y sándwich de mortadela para cenar.

Paris seguramente se lo pensará dos veces antes de volver a coger el coche ebria o sin carné, las dos razones que le han llevado a esta traumática experiencia.

Todo comenzó en septiembre pasado, cuando fue detenida por conducir ebria. A consecuencia de ello se le retiró el permiso de conducir, sin embargo Paris volvió a ser detenida por conducir sin éste, lo que llevó ante el juez el pasado 5 de mayo. Fue hallada culpable de incumplir las normas de la libertad provisional y condenada a 45 días de cárcel, una sentencia que quedó reducida a 23 días por buen comportamiento.

Paris Hilton tenía hasta el 5 de junio para ingresar en prisión pero escogió la madrugada del lunes 4 de junio para hacerlo, tras asistir a la gala de los premios MTV de cine. Posó como una auténtica modelo para la foto policial, que fue distribuida en todo el mundo. Y se propuso escribir un libro para contar su experiencia.

Por su parte, el famoso museo de cera de Madame Tussauds de Nueva York exhibía orgulloso el mismo lunes con una réplica de Paris vestida de presidiaria, que causó furor.

2 de junio de 2007

Cárcel y juicios por festines opacan la primavera de las chicas de Hollywood

LOS ANGELES- Acusaciones, curas de desintoxicación y cárcel opacan la primavera de las estrellas más jóvenes de Hollywood como Paris Hilton, quien pronto ingresará a la cárcel, Nicole Richie acusada de reincidencia y la actriz Lindsay Lohan, en tratamiento por conducir ebria.

El aterrizaje en el mundo de la fama parece más que forzoso para estas veinteañeras millonarias en la industria del entretenimiento estadounidense.

Víctima de un accidente automovilístico el pasado fin de semana en California, Lohan, de 20 años, fue interrogada bajo sospecha de conducir en estado de ebriedad, pero su caso podría empeorar si se presentan cargos relacionados con el hallazgo de droga -aparentemente cocaína-, en su vehículo.

Lohan volvió el lunes a un centro de desintoxicación.

12 de noviembre de 2005

No a la cola, sí al café

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