4 de abril de 2006

Hormona que activa el estrés combate las fobias

Agencias en EU
2006-04-04

¿Cuando ve una araña su cuerpo se estremece y le asalta un miedo irracional? Eso es una fobia, un trastorno de ansiedad que con un tratamiento adecuado puede mejorar y hasta superarse.

Un grupo de científicos suizos ha comprobado que una hormona que contribuye a provocar el estrés, llamada cortisol, puede ayudar a vencer estos miedos.
Las personas que padecen fobias liberan menos cortisol en el cerebro. Se ha observado que esta molécula obstaculiza la recuperación de recuerdos en situaciones de tensión. Es decir, ayuda a no recordar.

De esta forma, los malos recuerdos de alguna situación asociada a la que está produciendo el malestar no asaltan al individuo y éste puede sortear mejor el trance.

Dominique de Quervain, de la Universidad de Zurich (Suiza) y sus colegas han realizado un llamativo experimento para conocer hasta qué punto el cortisol puede ser útil en el tratamiento farmacológico de las fobias.

Los científicos aumentaron los niveles de cortisol de forma artificial en el cerebro de los participantes y observaron que superaban el pánico con mucha mayor facilidad.
En el estudio participaron 40 sujetos, 20 con fobia a las arañas y 20 con fobia social. Se administró a los voluntarios una dosis oral de cortisol (hormona natural) o cortisona (compuesto sintético) que se una hora antes de la exposición al estímulo que les producía fobia, es decir, a unos prepararse en 10 minutos un discurso para convencer a alguien de que debe contratarle y a otros una fotografía de una araña enorme.

El estudio completo fue publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. En ambos casos, los sujetos que recibieron el compuesto químico sufrieron menos miedo y ansiedad.

En concreto con el miedo a las arañas, el cortisol redujo la reacción de fobia durante las seis sesiones realizadas en las dos semanas que se prolongó el estudio
Es más, la reducción de los síntomas se prolongó hasta dos días después de tomar la última dosis.

Los investigadores midieron la cantidad de cortisol que liberaba el cerebro de los individuos del grupo control, es decir, de aquellos a los que no se les había suministrado la hormona.

Aquellos que pasaban menos miedo eran los que liberaban de forma natural más cortisol, es decir, los que menos alterado tenían este sistema de autorregulación natural del sistema nervioso.

El tratamiento actual para las fobias se basa en terapia de comportamiento, a través de la cual los afectados aprenden a controlar con psicoeducación y con la exposición reiterada al objeto de los miedos.

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